Bastó decir esto:
Hoy desperté con mucha hambre, pero no sé por qué
Para que alguien dijera esto:
Puede que sean los efectos del medicamento, ¿no?
Adiós medicamentos.
La verdad es que se siente como el primer día que los tomé, en pocas palabras, horrible.
Mi ánimo se cayó y no dio bote hasta el infinito y más allá como suele pasar, se quedó ahí, en el subterráneo. Me he llegado a poner tan mal en dos días que hasta mis propios universos fantásticos que viven dentro de mi mente tienen un caos en sus munditos, mini-munditos, en cualquier sitio se siente la dependencia a las drogas, las pastillas de la felicidad.
No suelo compartir con nadie estos pensamientos, de hecho, no lo hago más que aquí. En cualquier otro sitio que lo comente es algo más o menos así: "el otro día olvidé (sí, claro) tomar el medicamento y andaba muy mal, muy ansiosa, casi llorando"... y ya está, nada más que el pasado que silenciosamente vive dentro de mí, y es que no me agrada divulgar lo que siento porque la gente se acerca y dice que todo va a estar bien y yo "sí, obviamente que sí" cuando en realidad sé que no va a estar bien porque no puedo evitar el pensar de esta manera, tan negativamente.
Bien, pasando a otro tema, creo que hoy lo he hecho bien con la comida. No tengo para nada hambre y he corrido obligada 40 minutos, que creo me han hecho bastante mal. Generalmente no me quejaría, pero en serio siento que junto con abandonar el remedio y toda las otras presiones, me puse muy tensa más que aliviarme de todo el desastre que tengo, como se supone que debe ser.
Ya no quiero ir a la escuela, ya no quiero ver a nadie. Me gustaría morir o no tener que pensar, porque no es el mundo el que me hace triste, no son las personas ni mucho menos la familia o los amigos, es simplemente mi cabeza, y de ella no puedo pasar, porque siempre estará ahí, arriba de mis hombros, afirmada del cuello, controlando mi cuerpo, lo que hago, lo que pienso, lo que todo. De verdad, sí pudiera pedir un deseo ahora mismo, sería estar muerta o ser una niña pequeña para siempre, para no tener que pensar de esta forma tan odiosa... pero los deseos no se cumplen, así que no valió la pena pensarlo, escribirlo ni darle las vueltas que le dí.
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