sábado, 22 de agosto de 2009

Sin título por ahora

De pronto mis ojos se nublaron, como si mirara un cristal, me los restregué y luego me seque las manos en mi pantalón. Estaba ahogado, quería tomar un poco de agua, me levante y me dirigí con una caminata rápida a la cocina. Vi el irresistible resplandor de los cubiertos lavados, me acerque de a poco al lavatrastos y abrí la metálica llave fría, deje que corriera un poco el agua y después puse mi boca bajo el chorro para tomar un poco. Mientras lo hacia divisaba los brillantes cubiertos de plata, unos segundos al mirarlos me perdí en un muy brillante cuchillo de cocinero, era muy grande, muy grueso, se veía tan poderoso. Volví a acordarme de Mark, no se que era, pero creía que el brillo me creaba sensaciones con él. Saque mi cabeza del chorro de agua, no la cerré, me senté en el piso hasta recostarme y empecé a sollozar en silencio ¿Cómo esto es posible? ¿Cómo me pasa esto a mí? No lo entiendo bien aun. Entre cuestionamiento y cuestionamiento, sabia que estaba sintiendo cosas distintas a las anteriores, pero ¿Yo? ¿Aceptarlo? ¿Tan difícil como eso? Yo nunca podría hacerlo y menos con toda la gente que esta tras de ti juzgándote. Seque mis lagrimas y mire de nuevo al lavatrastos, mire con tristeza el cuchillo, lo tome con fuerza y empecé a liberarme gritando, después de un rato, lo solté y rebotó en el piso. No le di importancia.

Al dirigirme a la habitación, cuando caminaba por el pasillo central me sentí atareado y desolado, a los segundos después mecánicamente me afirme en la pared y empecé a respirar con desesperación, me fui resbalando y empecé a apretarme contra la pared. Empecé a destrozarme otra vez y luego me retorcí, sentí apuñaladas. Después de veinte minutos solté mis piernas y sentí sueño, volví a pararme y me crujieron las rodillas, me fui a mi habitación apoyado en las murallas. Tenia un dolor extraño en el estomago, como si quisiera vomitar. Era un pesado de metal corroído con algo tan simple pero tan complejo. Me tire en la cama y empecé a acariciarme la cara.

¿Qué tienes? – Mire el monitor con angustia y mi reflejo en el. Luego me limpie una salada y resbaladiza lagrima – hace 5 horas eras hermoso y ahora ¿Qué? Una perra con los pómulos negros de maquillaje, el pelo desordenado y la ropa húmeda – apreté mis manos con mi cabello entre medio – te quiero hermoso, debes serlo, no te quiero así

Moví los pies sobre la cama para que entibiarlos, me levante y me senté en la silla de la computadora. Vi que Mark me hablaba, es momento de que te diga te quiero ver, quiero saber como luces, quiero oír tu voz y también quiero sentir el calor de un abrazo tuyo.

Oye – escribí y dije a la vez – quiero pedirte algo… - Mark respondió rápido con ¿que cosa? – quiero ver tu cara… ¿Puedo?

De inmediato me mando una solicitud para verlo con la cámara… ¿Aceptar? Seguro que quieres, esta mas que obvio, por algo lo has pedido, pero ¿estas seguro? ¿no confundes la cosas? Es otro pie adelante, lo tienes claro querido Andrew y ahora ¿aun quieres?
Estuve esperando un respuesta de mi cerebro casi diez minutos y al parecer Mark tenia paciencia, me aguantaba. El talvez este impaciente, nadie puede saberlo excepto si lo miras a la cara o si eres el, la pantalla nos une, pero no del todo y bueno ¿Lo harás?
Levante la cabeza y sonreí como un bobo a la nada, como si hubiese consumido algo, pero en realidad nada de eso, solo fue algún impulso que salio desde el fondo y bueno ¿apretaras aceptar?

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