Mire la hora, ¿Qué? Las 2:00 PM pero si eran las 8:47 cuando me fui a acostar… no me digas más, es sábado…
No se como pasa esto, pero creo que me vuelvo loco, estoy obsesionado con algo que no veo, no siento y no entiendo, es extraño si lo miras desde afuera, pero desde aquí, donde estoy yo, parado, todo es muy distinto. Debo saber mas, no se que me lo indica, quiero y solo quiero…
Me dirigí a la computadora, la encendí. Creo que hay una esperanza, eso siempre me decían mis amigos, que hace tiempo no veo… Bueno, solo la prendí. Dale, iníciate tranquila, me bañare, no quiero ser un asco…
Me fui a la bañera, abrí el agua, estaba helada, pero yo estaba en llamas, no me importo como estuviera el agua. Me saque la ropa antes de entrar, me puse bajo el chorro y empecé a hablar mientras tenia los ojos cerrados.
Oh vaya esto es relajante – me dije a mi mismo en voz alta, nadie podía escucharme, estaba solo ahí.
Tome un poco de jabón, tenia olor a manzana, empecé a esparcirlo por mi cuerpo, se sentía bien, deseaba un baño…
Oh solo tócate, eres precioso – me decía mientras sabia que sonreía placidamente bajo el agua – tan pequeño y grande a la vez, quien no te desearía…
Abrí los ojos, ya no me satisfacía esto. Sentía escalofríos, termine de sacarme el jabón y tome la primera toalla que encontré a mano, luego me seque un poco, salí de la ducha y luego del baño dirigiéndome a mi habitación. No le tome importancia a la computadora, así que solo me vestí. Luego fui a buscar el secador de pelo e hice lo que tenia que hacer. No se que paso, pero esa tarde estaba realmente lindo, me sentía lindo. Dirigí la mirada a la computadora, ahora si te prestaría atención. Busque con un tanto de desesperación el mail que me había estrangulado con zumbidos ayer…
Vamos, encuéntralo, encuéntralo – insistía para mi mismo- ¡bien! Aquí estas.
Salude, espere una respuesta como nadie lo haría. ¡Bien lo hizo!
Pasaban las horas y yo mas me obsesionaba con quien hablaba, no se quien era y la persona tampoco sabia quien era yo, no le pregunte ni le dije, solo sabia que teníamos demasiado en común, pero me intrigaba saber quien era en verdad.
Bueno desconocido, es momento de exigirte una identidad – me dije a mi mismo y luego lo escribí. Espere algunos minutos - ¡vamos dímelo!
Desde luego no fue al instante, pero surgió una respuesta, sentí eso “tengo nervios, no lo se…”. ¿Por qué decía eso?, insistí nuevamente, debes decírmelo y seguía dudando de decírmelo. Tuve que decir que confiara en mi, yo no creo que lo que seas me pueda espantar, tú me agradas de verdad. Ahora si, estoy seguro de que me lo dirá… “Bien, soy Mark”, mi corazón no se si empezó a latir mas rápido o mas despacio, luego sentí una angustia, me gire en la silla y empecé a respirar mas rápido, intentaba calmarme pero no podía, sonó un mensaje, leí “y… ¿Tu? ¿Quién eres en verdad?” ¡Mierda!, me tome la cabeza y la lleve a mis rodillas.
¡Esto no pasa siempre! – Me decía a mi mismo - vamos Andrew, en la variedad esta el gusto… - Me consolé a mi mismo, un poco estupido - ¿Qué dije? Vamos, no lo conoces… pero – me retorcí en la silla de la computadora - ¡basta de payasadas, no seas estupido!
Empecé a escribir, mas calmado, ya lo aceptaría. Pero no era fácil, no sentía las ganas de ser solo su amigo, como un niño mas que fuera, no era el eso, era mas especial, mas allá, mas pasionario, no se bien que era el, pero no me llevaba a saludarme de mano o decirme simplemente amigo. Bien, escribí “Yo, pues bien, yo me llamo Andrew”. De pronto sentí un apretón en mi corazón, como si alguien lo agarrara y lo extorsionara con las manos. Solo pedía un deseo, uno solo.
“Que lindo” volvió a resonar un mensaje, bueno al menos es cortés, “te puedo decir otra cosa” le conteste con un si. Espere sin paciencia, me encontraba desesperado, no se que paso, solo puse los codos en el escritorio y me agarre la cabeza tapándome los ojos, luego sonó otro insistente sonido de mensaje, Leia “¿tu creías… ya sabes, que yo era una chica?” le conteste talvez y volví a taparme los ojos en espera, sentía vergüenza. Luego de dos minutos volví a destapármelos y leí “¿Cómo te sientes? Se sincero Andrew, por favor”. ¿El enserio quería saberlo? No puedo decirle, talvez le pueda doler, yo no quiero eso.
OK, te diré solo la verdad – escribí – Cuando te conocí, en verdad pensé que eras una niña, pero cuando me dijiste que te llamabas Mark, no lo se, me sentí algo estrangulado y apenado, el corazón se me apretó y luego tuve que calmarme, sabes, me he dado cuenta de algo, pero esta de mas decirlo – pause un segundo – no quiero parecerte un perro, solo quiero agradarte, conocernos mas, muchísimo mas – luego de apretar enviar el silencio se apodero de toda la habitación, encerrándome en una especie de cubo, me sentí incomodo. Luego sentí que corría mi vergüenza por mi mejilla, mire otra vez la pantalla y me despreocupe del silencio… “¿Qué esta de mas? Andrew, te quiero decir algo que siento” - ¿Qué cosa Mark?
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