Se acercaba a la frágil botella de cristal y observaba a través del orificio el interior con líquido transparente, puro y cristalino, lo rozaba por su mejilla, luego por sus labios hasta beber lo que contenía. Lagrimas borrosas y espesas salían de sus pequeños ojos entristecidos y no paraba de consumir, el respiro lo olvidaba y recordaba una triste canción de batalla… se había rendido.
Sobresaliente al alma estaban sus órganos, luego la piel y la infelicidad plasmada como el segundo pellejo. No veía, no veía, lloraba. No encontraba volver a la realidad… su mundo de fantasía se derrotaba tal parecido como el de realidad. Reconstruía el polvo que quedaba de la anterior guerra, sus esfuerzos eran inútiles y aun que las razones eran diferentes, el dolor se sentía igual.
ser estúpido es parte de la vida.
Preciosa entrada!!!
ResponderEliminarpero en mi opinión los esfuerzos nunca son inútiles... tarde o temprano los sueños se cumplen!
un besito!