A Javiersh
Su silencio no sabía hablar, solo escribir para decir lo que pensaba y sentía. Intentaba aprender a expulsar sonidos de su boca que no fueran solo las vocales, pero nadie y nada lo incentivaba a ir al fonoaudiólogo, tampoco a intentarlo solo, ni nada parecido. Era una persona con gustos diferentes, no sentía nada raro, porque nunca había experimentado ningún sentimiento amoroso con nadie y no le importaba si era raro, si a el le gustaba, se quedaba con ello, por mas que sufriera o pasara lo que pasara. Tenia familia, lo mimaban y querían mucho, siempre estaban dispuesto para el. Era un niño no muy alto, tampoco tan delgado, de ojos oscuros y del mismo pelo. No sonreía mucho y nunca mostraba sus dientes, casi nunca salía y si lo hacia era solo con una persona, su única amiga, Bárbara. Ese niño callado, solitario y de un rostro infantil y delicado se llamaba Peter.
Su propietario siempre estaba hablando y tenía un carisma impresionante que cualquier persona caía a sus pies. Muy lleno de vida siempre salía con sus millones de amigos, pero en realidad, solo Bárbara, ya mencionada, era su amiga de verdad o por lo menos, eso el sentía. Su familia vivía en otro estado y nunca los veía, tampoco le importaba. Era codiciado por mujeres y hombres, pero prefería los últimos. Siendo un poco duro con sus relaciones amorosas, tenia un novio de cuatro años menos, llamado Benjamin, que con este nombre formaba la frase Eliot & Benjamin.
En la tarde, de un día cualquiera una salida con su única amiga Bárbara no le sentaba mal, los dos tomados del brazo, desde lejos con el mismo tamaño y contextura, sin sonreír uno de ellos, caminaban con lentitud a una plaza cercana, donde sus destinos tal vez cambiaban pero ¿él que sabia? Solamente llegando a ese lugar pudo notar un gentío, muchos chicos, muchas chicas, todos con colores y solo uno distinto, precioso, muy precioso, desde lejos unos ojos resplandecientes de luz verde, un cabello cuidado y oscuro como su ropa, la sonrisa mas perfecta del mundo y se notaba que era una buena persona y es que eso palpitaba y estaba diciendo su corazón. Bien animado apretaba el brazo de bárbara, que sonreía mas y cada vez mas ¿será que ella también noto lo lindo que era? Cerro los ojos y pensó en su nombre, cuando abrió los ojos lo vio pero… ¿Por qué esta tan cerca? Esta a su frente… ¿Habrá pesando lo mismo de el? Estaba emocionado, quería preguntarle su nombre, pero no podía. ¡Demonios! Gritaba para adentro y lo seguía mirando fijamente hasta que hablo.
Tanto tiempo – sonriendo, abrazando a su compañera. Mirando se encontraba Peter, Silencioso, muy extrañado, quebrado por sus ideas, el no había pensado lo mismo de el, nunca lo pensaría, solo era una rata pequeña y callada, muy fea y torpe. Le provoco el llanto, pero se resistió. Ese chico tan lindo le miro un poco preocupado, lo que para ojos de Peter fue un rotundo desprecio, le revolvió los picadillos de corazón que se habían roto por una razón que ni siquiera el entendía. Volvió la mirada al cielo y luego le alzo la mano como saludo – Hola, soy Eliot ¿tu?
Sin poder decir nada, le miraba la mano y le latía el corazón muy rápido, apenado, tenia pena y felicidad, pero no sabia bien porque, solo miraba. Ese chico, de nombre Eliot, puso su mano de nuevo en el lugar anterior y torció la boca diciendo solo ah, un poco decepcionado.
Es Peter – interrumpió la mirada del pequeño – es mi amigo, uno de los mejores
¿Y porque no habla el? – Rió – ¿le comió la lengua el gato?
No es eso – se provoco un silencio, solo dejando en volumen las voces de atrás que platicaban muchísimo – el no puede hablar, es mudo
¿Hablas por señas entonces? Se un poco – dijo un poco exaltado y sonrío fingidamente
Tampoco, nunca quiso aprender, pero tiene una libreta y un… - miro a Peter y callo un segundo – pueden conversar si quieren, yo me alejo – Fue como cumplida la palabra, El destino de Peter, su destino empezó a cambiar. Mirándolo desde arriba al pequeño mudo le sonrío fingidamente nuevamente. Peter solo abrió su gran bolso y saco su libreta y su lápiz, no escribió nada mas que un simple “hola” junto a una carita feliz que no le hacia en gracia para nada
Hola Peter – le respondió - ¿quieres sentarte en el césped? – esperando respuestas el pequeño le contesto si en escrito y luego un allá y lo indico con el dedo. Eliot le siguió y siguieron intentando conversar hasta ser interrumpidos con un beso, el beso de un chico de aspecto muy tierno, de ojos grandes y azules y cabello muy claro y radiante, vestido muy lindo en los labios del precioso “de” Peter según su cabeza, mirando eso. Saludo escribiendo, pero de inmediato escribió un “adiós” y fue como el pequeño salio corriendo con los ojos entristecidos y el corazón medio roto, sin explicación para ellos ni para el. Apretando su abdomen freno unas casas después de la plaza y no podía evitar llorar, nunca se había sentido tan torpe, tan estúpido, tan patético, ¿Un chico que apenas conoció lo iba a tomar en cuenta? ¿Cuándo? Si para el solo era un niño mas, no era nadie, ni siquiera un amigo y eso le quebraba mas el alma, quería escribir pero llorar se lo impedía y recordó que no podía hablar, lo que le hacia peor aun y no podía parar de llorar. Minutos después una mano acompañada por un suspiro le toco el hombro.
*0* Carli amo la historia! pero quiero más, más, más soy insaciable :$! amo como escribes gehimente, sos la ostia tía! maja <3
ResponderEliminarPs: Gracias por dedicármela :$